domingo, 30 de mayo de 2010

El joven guerrillero

Bailemos sobre las tumbas de mártires.

Ellos no gozan del sol
ni de la música.
Ni de los días felices
llenos de esperanza.
cuando celebramos
el triunfo del futuro
más incierto que promesas.

Su victoria yace en silencio.
Nadie les susurra vitores.
Sus mujeres son flores de plástico.

Bailamos sobre sus tumbas.
Bebemos el vino que dejaron
sin abrir ni festejar.
Hablamos en su nombre.

!Victoria a los muertos!
20, 100, 500 años después.
Su triunfo reposa silente.

El dolor muere con la madre anciana
que ya no puede llorar a su héroe.

La tumba adornada
del valiente guerrillero soñador
se va olvidando,
llenándose de nueva hierba y esperanza.
Y poco a poco su causa
es reemplazada
por nuevos sueños y luchas
y otras madres.

Pero el joven idealista.
No pudo nunca
cantar ni beber
bajo el sol de la victoria.

LAZARO DIAZ

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