5 de Agosto, 1945
9:00 PM. Boaco.
Susurraban los árboles
el espanto que sentían
al trepitar la tierra.
Mi padre
tomaba su café,
deseaba con alegría un hijo
al abrigo de la noche,
mirando el pasado inescrutable
de las estrellas
en un pueblo sin Luz.
6 de Agosto,1945
8:16 AM. Hiroshima.
Se interrumpía el acto inherente de la vida:
el amanecer, el desayuno, el trabajo, el hambre,
la gula, los besos, las miradas,
los interminables 100,000 suspiros por un nuevo día
eran cegados por la luz ardiente.
Los padres de Hiroshima no tuvieron
tiempo para decir ADIOS.
LAZARO DIAZ
domingo, 30 de mayo de 2010
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