-Dónde estoy? -Se preguntó Andrés.Seguido de su propia respuesta. -En la oscuridad de un balcón persiguiendo el lenguaje de las luces a lo lejos de la costa.- Una reflexión que le llegaba con aplomo. Quería descifrar los designios del destino. Pero no podía. Se resignaba con imaginar a su mujer desnuda, enlazada a su cuerpo, en alguna noche lluviosa. Botes con misión asignada o a la deriva. Parecían luces solitarias perdidas en la inmensidad del oceano. El apartamento de Andres tenía dirección sur. Miraba hacia su país. A miles de Kilométros de distancia. En el mar, los números pierden sentido. Las olas susurraban sobre una tormenta. Aquella insondable oscuridad al sur se iluminaba intermitentemente por aquellos lejanos rayos que martillaban la línea oscura del horizonte. Quería seguir acompañándose del paísaje y recordar a su mujer pero tenía que dormir para levantarse en 4 horas para ir al trabajo. Eran las 12 de la noche.
Andrés se había ido de su pueblo debido a la guerra entre el ejército de la izquierda comunista en el poder en ese entonces, y el Frente Rebelde de la derecha imperialista según decía la gente en el país. Huyó del Reclutamiento para combatir a los traidores de la patria, como le decian los miembros de los poderes ciudadanos coordinadores de la defensa civil. En ese entonces todo movimiento, sindicato, sociedad o Club, tenía que utilizar algún nombre que implicitamente se refiriera al término "defensa" por la situación de guerra. Y debía estar coordinado por el gobierno local, regional o central según su ubicación e importancia. Cualquier otro tipo de agrupación era considerada sospechosa. Andres tenía 25 años. Isaac y Heberto tenían 7 y 5 años respectivamente. Ema 24, quien había sido su amor adolescente. Siendo tan simple el mundo para ellos, sin enredos y sin horizontes lejanos, sin viajes, sin aviones, sin fronteras que los separaran. Decidieron casarse cuando Ema salió preñada en el frenesí de Amor que tuvieron en aquellas navidades; justo antes que estallara la insurrección popular que desembocó en la caída del dictador. En esos días la gente consideraba mucho la honra de una muchacha. Se casaron Cuando ella tenía 3 meses de gestación. Ya no había remedio. Habían asesinado a un conocido periodista opositor y ese había sido el detonante. El pueblo se levantó en armas. Ema y Andrés nunca creyeron que la cosa se descompondría tanto, que Andres siempre tendría trabajo en la zapatería que habia montado herencia de don Raymundo. su padre; y que siempre estarían juntos. Amandose como cipotes embramados.
La insurrección popular duró 1 año y medio mas o menos. Para proteger a la familia, doña Josefa, hermana 10 años mayor que Andrés refugió a toda la familia en su finquita a 20 Kms. de Santa Sofía, para protegerse de algun enfrentamiento en el pueblo o peor aún; de algún bombardeo aereo de la guardia nacional que actuaba por orden directa del dictador. El Papa Carlos, como le llamaban todos los sobrinos al cuñado de Andres, era esposo de doña Josefa. Un tipo cinuentón, bonachón, y campechano quería mucho a su suegra doña Zoila, así que sin pensarlo acomodó a las familias de los 6 hijos de doña Zoila, incluyendo la propia y allegados en su finca CHULA VISTA, nombre dado por Amanda, la tía favorita de Andrés. Vivieron en la finca por 4 meses aproximadamente, los últimos de la hecatombe. Los medios internacionales empezaban a decir que "los dias del dictador estaban contados", luego de que la guardia asesinará en un barrio de la capital a un periodista norteamericano corresponsal de la ABC. El dictador de quien en alguna ocasión se había dicho que "era un Hijueputa, pero era el Hijueputa del Imperio" era practicamente intocable. Hasta que a un par de guardias arrechos se les ocurrió que era mejor matar e ese gringo metido que estaba tomando fotos de las atrocidades que cometían cuando cogían a gente de la guerrilla e incluso a civiles inocentes, ancianas y niños. Campantemente le pidieron documentos, lo sentaron en la cuneta de la calle principal del Barrio Rigoberto, mientras uno le apuntaba y el otro guardia los leía. Luego le pedían que se pusiera de pie, que se arrodillara y que finalmente se pusiera boca abajo. Todo esto deducido por las imágenes grabadas por un reportero clandestino que filmaba este video histórico. El periodista, con las manos en la cabeza, acostado sobre el caliente adoquin del barrio Rigoberto fue ultimado a balazos. Antes de eso el dictador ya había bombardeado la ciudad de los Leones, la cuidad de las Flores, y se contaban al menos 2000 mil muertes desde el estallido popular. Pero no fue hasta la muerte del periodista que la ONU y el gobierno norteamericano reconocieron que el dictador debía dejar el poder y abandonar el país.
Y mientras la sangre corría por todos lados al norte, en el occidente y en el pacífico sur del país; en la región Central, donde estaba Santa Sofía de los cerros no sucedía mayor cosa. Cuando la caida del Dictador que adoraba las camisas guayaberas, era inminente; el grupo de guardias que cuidaban el pueblito huyeron despavoridos antes que la guerrilla que avanzaba desde el norte los llegara a joder y los colgara de un palo. Cuando finalmente el Frente REbelde se tomó el pueblo la noticia llegó a la CHULA VISTA. "Se tomaron Santa Sofía de los Cerros" Pasó una camioneta de la guerrilla gritando por la carretera. Habian 2 guerrilleros apostados en la entrada del pueblo. No causaron mayores daños ni víctimas leves siquiera. Sólo unos guerrilleros locos entraron al cuartel de la guardia y empezaron a tirar las maquinas de escribir desde el quinto piso del edificio.
Un mes mas tarde la noticia corrió por carreteras, la Radio clandestina lo vitoreaba. El dictador había aceptado irse. Fue júbilo para todo el pueblo. La noticia pasó igual por Chula Vista. Alguien la gritó desde una camioneta pero ya el Papa Carlos había sintonizado la radio clandestina. El cipotero de la familia corría brincando de alegría porque ya podrían regresar a Santa Sofía. La familia se abrazaba. En esos días el júbilo y la victoria y el merito eran compartidos por todo el pueblo. La gente sentía que había terminado una sangrienta dictadora de casi 50 años. Y que ahora el país se enrumbaría hacia la paz definitiva. Muchos sabemos lo que pasó despues. Se conformó una junta civil para dirigir emergentemente el rumbo del país para tratar de restablecer la institucionalidad para que eventualmente se convocaran a elecciones libres las primeras de la historia del pequeño país. Sin embargo, dicha junta pronto entró en conflicto con los comandantes del Frente Rebelde que se autoproclamaban como los artífices del triunfo del pueblo. Aunque habían estado exiliados en países vecinos, ellos no habían tocado un rifle en los meses decisivos. Asi sucedió y pronto la Junta fue perdiendo fuerza hasta que se disolvió, funcionando de manera protocolaria y ya controlada por un Grupo de 9 comandantes autonombrados líderes de la revolución. Este grupo hizo evidente que pretendían enrumbar el país hacia un modelos socialista imitando a la revolución cubana y decían ser apoyados por la Unión Soviética, entonces archienemigo del Imperio del Norte. El pequeño país se vio envuelto entonces en un conflicto denominado Guerra Fría. Que carajo con el calor de la capital. Diría Rubén González, el viejito a quien Andrés le profesaba amor de hijo y de quien su padre cuidó hasta su muerte 3 años antes del estallido popular. Cuando su muerte, Zoila decidió heredarle definitivamente la casa a Andres. Pero no se fue sino hasta que Andres se casó con Ema, para no importunar el nuevo matrimonio que Zoila se mudó con Josefa que ya tenía casa desde hacía mucho y como el Papa Carlos quería mucho a la suegra no hubo problema. Los otros hijos de Zoila vivían en la capital o fuera del país. Fue en la época del estallido popular que los que estaban en el país se reunieron y vivieron juntos en la Chula Vista, como solían hacerlo las grandes familias de sus abuelos y bisabuelos, cuando Santa Sofía no era mas que un caserío. Pero esa es otra historia.
Ema tenía frío. Se abrigó, pero no podía dormir. Algo la inquietaba. La lluvia sonaba como un rugido en las láminas de Zinc que cubrían su casa. Y los rayos iluminaban el paisaje verdísimo. Pensaba que al menos los truenos eran descargas divinas y no de metralletas canallas que se usaban para matar compatriotas. La casa no tenía cielo raso. Los niños dormían. Hebertin no se inmutaba por el estruendo de la tormenta. Isaac el mayor, en cambio, estaba descubierto porque mucho se movía en la cama. Hasta se levantaba zonámbulo a veces. Sin embargo, a pesar de la lluvia tambien estába dormido. La procesión y las carreras de San Juancito y luego el paseito al río el Domingo de Resurreción los dejó exhasutos.-Ya nada es extraño en este mundo! -Se decía Ema mientras arropaba a Isaac.- Una lluvia en Domingo de Gloria. Que te parece? Ay Andrés! -Suspiró -Si estuvieras aquí! En Santa Sofía del cerro hace falta gente como vos.
Andres había huido. La noche anterior que cogieran a Leonardo camino al mercado, habían conversado sobre la posibilidad de partir. Ambos era muy jóvenes y el reclutamiento se había decretado debido a las amenazas de un Frente Rebelde. Así que toda persona joven entre 16 y 40 años sin discapacidad tenía que enlistarse en el Servicio Militar.
LAZARO DIAZ
Septiembre / 2007
domingo, 13 de junio de 2010
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